Europa 2026

Groenlandia y la cobardía atlántica: el silencio que alimenta la geopolítica de la anexión

Han pasado cuarenta años desde que España ingresó de forma efectiva en la Unión Europea. Cuatro décadas que deberían servir como celebración de un proyecto de paz, integración y prosperidad compartida. Pero en lugar de discursos conmemorativos, Europa se ve obligada a mirar al norte —muy al norte— y preguntarse si está preparada para enfrentar el resurgimiento de una lógica imperial que creíamos enterrada.

Donald Trump, en su segundo asalto a la Casa Blanca, ha recuperado una de sus obsesiones geopolíticas más extravagantes —y a la vez más reveladoras—: la adquisición de Groenlandia. Lo que empezó como un comentario pintoresco en 2019 ha mutado, ahora, en una estrategia explícita respaldada por una doctrina que mezcla nacionalismo económico, nostalgia imperial y una versión distorsionada de la vieja Doctrina Monroe. Lo llaman ya la Doctrina Donroe, en referencia a su autor y al presidente que en 1823 proclamó que América era sólo para los americanos. Hoy, Trump propone extender ese principio al Ártico.

En medio de esta ofensiva simbólica y estratégica, el secretario general de la OTAN —el ex primer ministro holandés Mark Rutte— guarda un silencio que incomoda. Su perfil bajo, su sumisión diplomática ante Washington y su negativa a pronunciarse con claridad sobre la integridad de Groenlandia como territorio autónomo del Reino de Dinamarca alimentan la sospecha de una complicidad pasiva. ¿Es esta la defensa colectiva de la que presume la Alianza Atlántica? ¿Una dirección que no se atreve a contradecir al socio más poderoso, aunque este ponga en cuestión la soberanía de otro aliado?

La gravedad del momento no se mide por la viabilidad legal de la propuesta de Trump —que es nula—, sino por lo que revela: la disposición de una superpotencia a instrumentalizar territorios, pueblos e instituciones aliadas en función de sus intereses tácticos. En este caso, la “colonización blanda” de Groenlandia se presenta bajo el disfraz de cooperación económica, seguridad compartida y oportunidades para el desarrollo. Pero el guion es más antiguo que la Guerra Fría. Crear fisuras, sembrar dependencia y convertir lo que es autónomo en satélite.

La carta falsa enviada en su día a un senador estadounidense, supuestamente firmada por una ministra groenlandesa pidiendo ayuda para organizar un referéndum de secesión, ilustra hasta qué punto las guerras ya no empiezan con armas, sino con relatos. Una operación de desinformación que, aunque atribuida a Moscú, encontró eco en los pasillos de Washington. Porque cuando se entrelazan la propaganda rusa con la ambición estadounidense, es Europa la que queda atrapada en el fuego cruzado.

Groenlandia es más que un territorio helado. Es una pieza estratégica en el tablero del Ártico, una zona rica en recursos, clave para el control marítimo global y objeto de creciente disputa entre grandes potencias. Que la OTAN no tenga una posición firme y coherente sobre su estatus revela hasta qué punto ha perdido claridad estratégica. Peor aún: muestra que algunos de sus líderes prefieren evitar el conflicto con Trump aunque eso implique traicionar a sus propios miembros.

Europa no puede permitirse este grado de cobardía estructural. Porque lo que está en juego no es sólo Groenlandia, sino el principio mismo de soberanía compartida que sustenta el orden atlántico. Y si la Alianza no sabe defenderla frente a su socio mayoritario, ¿quién defenderá mañana los corredores vulnerables del Este o las aguas del Mediterráneo?

Rumanía celebra hoy el Día Nacional de la Cultura. Mihai Eminescu advirtió que “el mal esencial que amenaza la vitalidad de nuestro pueblo es la demagogia”. Tal vez el mayor peligro para Europa hoy no sea la fuerza de Trump, sino el miedo de quienes, desde dentro, ya han dejado de resistirse a ella.

Abderrahim Ouadrassi
Abderrahim Ouadrassi

CEO y fundador de la cadena SAIFHOTELS, que lleva la gestión de varios hoteles en Marruecos, y de la inmobiliaria RELASTATIA. Ha ejercido de colaborador semanal en el periódico balear Última Hora, sobre temas de internacionalización y actualidad económica. Actualmente es el presidente de la FUNDACIÓN EUROAFRICA, que busca integrar y facilitar los vínculos comerciales, culturales e institucionales entre los dos continentes.

Artículos: 264

Deja un comentario