“Estás despedido”, la frase corta y contundente, estas dos palabras amargas se convirtieron en el sello del personaje que Donald Trump jugaba a interpretar en el reality show “El Aprendiz” en el que convocaba a un grupo de jóvenes que, con picardía, visión y un poco de talento luchaban por ganar 250 mil dólares y un contrato para dirigir una de sus empresas. Durante 13 años y 14 temporadas, la imagen de un Trump triunfador, valiente y empresario de primera, le preparó el camino para que sea el cuadragésimo quinto presidente de la primera potencia mundial.
A cinco días de las elecciones más esperadas del año, el ex vicepresidente Joe Biden aventaja a ocho puntos al actual presidente Trump en la intención de voto a nivel nacional. Mientras las tendencias históricas indican que un 40% del electorado se quedará en casa por la indiferencia y el desprecio por la política en general.
Estas elecciones por muchos motivos, son las más trascendentales para el mundo y para el propio país. En temas como el multilateralismo es bien sabido el desprecio del Neoyorquino por los organismos internacionales: se ha retirado del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, CODEHU, y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO; ha dejado de financiar la Agencia de la ONU para los refugiados de Palestina, y por último ha iniciado su retirada de la organización mundial de la salud, el organismo más importante para la crisis sanitaria actual.
Otro motivo para votar en estas elecciones, es que un negacionista del cambio climático culminara el mes que viene la retirada de los acuerdos de París para la lucha climática, para Donald Trump, hay que proteger la economía por encima del medio ambiente. Su frase más famosa para justificar la salida de los acuerdos de París: “Fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh (ciudad de EEUU famosa por su industria siderúrgica), y no a los de París”
El tema racial, un argumento que acompañó a esta campaña electoral desde el inicio, el asesinato de George Floyd y el movimiento “BlackLivesMatter” han marcado la agenda social de Estados Unidos, el arco del universo moral como lo llamaba Martin Luther King se moverá hacia arriba o hacia abajo a partir de la semana que viene. La convivencia está en juego por primera vez en Estados Unidos.
A pocos días de la votación, estados como Florida y Texas, gobernados por los republicanos, y Pensilvania, trabajan a destajo para darle la vuelta a las encuestas, por otro lado, los hackers rusos inundan las redes con informaciones falsas, los grupos supremacistas blancos como los “ProudBoys” están también caldeando el ambiente para lo que pueda pasar el 3 de noviembre y poder crear un caos postelectoral que se decida en la corte suprema “mayoría republicana”. Ante todo esto, solo una aplastante participación en las elecciones podrá gritarle a Donald Trump: “estás despedido”
Nota editorial (octubre de 2026): se han corregido tres pasajes de la versión original. Se ha eliminado la afirmación, no acreditada, de que Estados Unidos tenía la tasa de participación más baja de todas las democracias. Se ha reformulado la frase sobre los organismos internacionales para distinguir las retiradas de la suspensión de fondos: con la UNRWA, Estados Unidos no se retiró de un organismo, sino que dejó de financiarlo en 2018, y la retirada de la OMS, notificada en julio de 2020, aún no era efectiva. En 2020 Pensilvania tenía un gobernador demócrata. Después de la publicación, Estados Unidos revirtió su retirada de la OMS en enero de 2021 y volvió al Acuerdo de París el 19 de febrero de 2021; en enero de 2025 anunció de nuevo su salida de ambos. El resto del artículo se mantiene tal como se publicó el 29 de octubre de 2020.



